martes, 16 de marzo de 2010

Buenos Aires Verde hace 10 mil años

Continuamos con la sección Buenos Aires Verde, esta vez veremos cómo era Buenos Aires antes de ser una mole de hormigón.

Si viajamos al pasado, diez mil años atrás, a la misma zona que hoy ocupa la ciudad, veríamos una región que acababa de pasar por muchos cambios. El clima empezaba a ser más cálido, abandonando el frío máximo que había azotado a la región durante la época conocida como las Glaciaciones. En esa época las temperaturas llegaron a ser tan bajas que el agua de lluvia se acumulaba toda en los glaciares en forma de hielo, lo que hizo que el nivel del mar bajase muchos metros.

buenos aires hace 10 mil años

El período de máximo frío fue hace unos dieciocho mil años, y para esa época el Río de la Plata, el más ancho del mundo hoy en día, apenas si era un hilito recostado sobre la costa de lo que hoy es Uruguay, culpa de lo que comentábamos antes.

Pero ese riacho estaba más adentro del territorio uruguayo, o sea más lejos de la actual costa del río. Por eso, si en aquel momento estuviésemos parados en Buenos Aires, podríamos ir caminando hasta Montevideo sin tener que cruzar ni un arroyito.

Buenos Aires no era la pampa rica que es hoy en día, sino que tenía un clima y una fauna y flora más parecidos a lo que hoy es la estepa de la Patagonia, aunque más fría y con animales gigantes.

Sí, hace dieciocho mil años la zona porteña era territorio de la megafauna. Seres de inmenso tamaño como el megaterio, un perezoso gigante que llegaba a los seis metros de altura cuando se paraba en dos patas.

megaterioTambién veríamos al peligroso tigre dientes de sable, el felino más grande que caminó sobre la tierra, que tenía unos enormes colmillos que podrían llegar a medir hasta veinte centímetros de largo. Eran un poco más grandes que los tigres actuales, y mucho más que los leones africanos de hoy en día.

Otro inmenso carnívoro era el oso de las pampas, o arctotherium, que podía medir unos dos metros de largo.

El más raro a los ojos de alguien de nuestros días, sin duda habría sido el gliptodonte, una especie de armadillo gigante que llegaba a medir tres metros de largo y metro y medio de altura. Pero lo que más lo caracterizaba era la gruesa coraza casi semi esférica que cubría su cuerpo. Parte de esa protección de hueso la tenía también en la parte de arriba de la cabeza.

Buenos Aires no tenía nada que envidiarle a las islas Galápagos, ya que por aquí vivían tortugas de metro y medio de largo.

En las zonas más húmedas podría verse a los toxodontes, mamíferos de inmenso tamaño que serían algo parecidos en forma y costumbres a los actuales hipopótamos, con un toque de rinoceronte.

El panorama se completaría con el caballo americano y con los inmensos stegomastodontes, parientes lejanos de los elefantes que medían casi tres metros de altura.

Todos esos enormes animales teníamos por estos pagos, pero desaparecieron sin dejar descendientes.

Vimos que el período de máximo frío de las glaciaciones fue hace dieciocho mil años. A partir de ese momento el clima comenzó a ser menos frío, aunque recién hace diez mil años se empieza a tener un clima similar al actual.

Con la llegada de temperaturas más benignas apareció un nuevo animal en las pampas de Buenos Aires: el hombre. Hasta hacía unos quince mil años, los humanos no había pisado nunca lo que hoy es Argentina.

De golpe, todos los animales de la zona de Buenos Aires tuvieron a un nuevo depredador. El hombre se ubicó en lo más alto de la cadena alimenticia junto con los tigres dientes de sable. Veamos en el próximo capítulo cómo todos estos cambios lograron que hoy en día no tengamos animales gigantes rondando por los campos bonaerenses.

Continuamos en Buenos Aires verde en el pasado, la llegada del hombre

fuente: sustentator

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